Hipnosis clínica

La hipnosis clínica es el conjunto de procedimientos por los cuales es posible acceder al subconsciente de un individuo voluntariamente, con el fin de corregir, modificar o restablecer ciertas conductas que en tiempo presente le resultan difíciles de asumir. El individuo logrará mejorar sus aptitudes y su comportamiento y consecuentemente su vida y su entorno social, que mejorarán, remitiendo en muchos casos la patología tratada o potenciando los atributos y actitudes objeto de la práctica.

¿Cómo se realiza una sesión?

El procedimiento es muy aséptico, tras una breve entrevista el individuo objeto de la hipnosis clínica se dispondrá sentado en sillón cómodo o en una camilla donde recibirá los estímulos auditivos, visuales, etc… necesarios para disfrutar de una agradable relajación y ser conducido hacia el sueño hipnótico mediante sugestiones adecuadas, con el objetivo de avanzar en el objetivo marcado. En todo momento el hipnotizado será consciente de todo el proceso.

¿En qué te ayuda la hipnosis clínica?

Estas son algunas de las conductas o trastornos tratados objetivamente con hipnosis clínica:

Trastornos en la Alimentación
Angustia
Ansiedad
Autoestima
Complejos
Mejorar la Comunicación
Depresión
Dolor crónico
Mejorar el rendimiento en el Deporte,
Estrés
Estudio: rendimiento, memoria, exámenes, oposiciones, etc.
Fobias y temores
Impotencia
Inseguridad
Insomnio
Enuresis
Obsesiones
Pesadillas
Soledad
Tabaquismo
Timidez
Trastornos emocionales

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El cerebro

El cerebro humano es capaz de guardar registro de prácticamente la totalidad de las vivencias, experiencias y aprendizajes que realiza. Cuanto más se implica el individuo en la actividad que realiza, mayor es el detalle y la información que guarda de ella. El cerebro clasifica, asocia y organiza esa información guardándola en distintas áreas de sí mismo, (memorias que reaccionan a diferentes estímulos)  generando distintos métodos de acceso y recuerdo. La información prescindible en un momento dado, se guarda en otras zonas llamadas de memoria antigua, donde permanecerá independientemente del tiempo que transcurra en el olvido, hasta que sea requerida. Ahora bien, mucha de esta información condiciona el comportamiento del individuo de forma inconsciente y espontánea, incluso por encima de condicionamientos sociales, culturales o religiosos.

También están guardados, en áreas del subconsciente, los valores y conductas aprendidas en la infancia. Códigos éticos familiares y sociales concretos que pueden quedar ocultos por nuevos comportamientos y compromisos sociales de integración y aceptación social.

El consciente procesa la información obtenida en cada momento teniendo en cuenta el entorno presente, pero antes de proponer un determinado comportamiento, recurre a su información de las distintas áreas de memoria, a veces, altamente censuradora y manipuladora, permitiendo que el individuo tome a menudo, acciones frustrantes y limitantes que, además, puede no sabe eludir.